Siempre he creído que el futuro de la salud mental no se construye desde compartimentos estancos, sino desde la confluencia entre disciplinas. Fue esa convicción —la de que solo mediante el diálogo entre la Psiquiatría, la Psicología, la Neurología y las Neurociencias podremos comprender verdaderamente la enfermedad mental— la que ha guiado cada paso de mi formación y de mi práctica profesional. No se trata únicamente de lograr diagnósticos más certeros o tratamientos más eficaces, sino de humanizar la atención, de devolverle al paciente el protagonismo en su propio proceso de sanación.
Mi trayectoria nace en la Medicina, se especializa en Psiquiatría y se expande con el grado en Psicología. Quería tener las herramientas para entender no solo el síntoma, sino también el contexto, la historia, la emoción. Ese deseo de integrar me llevó a realizar una estancia en la Neuropsychiatry Unit del Royal Melbourne Hospital, en Australia, un centro puntero a nivel mundial en el ámbito de las neurociencias clínicas. Allí pude ver de primera mano cómo la ciencia y la compasión pueden coexistir en una misma sala.
Actualmente compagino la práctica clínica con la investigación en Neuropsiquiatría, en el marco de mi tesis doctoral, convencido de que el conocimiento solo transforma si se comparte, si se actualiza, si se somete al juicio de la evidencia y la experiencia. En paralelo, he fundado Inmentium, una clínica de salud mental, donde desarrollo mi actividad privada como psiquiatra en Murcia, con el objetivo de incorporar los avances más recientes en genética y neurociencia para ofrecer una atención rigurosa y cercana, que no solo alivie el sufrimiento, sino que también contribuya a reducir el estigma que sigue rodeando a los trastornos mentales.
Creo profundamente en la responsabilidad de formar a las nuevas generaciones. Por eso también participo en la docencia universitaria y en la formación de médicos residentes, intentando transmitir no solo saberes técnicos, sino también una forma ética y sensible de estar con el otro. Porque en última instancia, nuestro trabajo no consiste tanto en poner etiquetas como en tender puentes.