Desde el inicio de mi formación, he concebido la Psiquiatría como un espacio privilegiado para el encuentro humano. Acompañar a una persona en su sufrimiento psíquico no solo requiere conocimiento clínico, sino también la capacidad de estar presente, de escuchar sin juicio y de ofrecer una mirada comprensiva que permita transformar el malestar en sentido. Esta convicción ha guiado mi trayectoria profesional y personal, llevándome a implicarme de forma activa en el abordaje integral de los trastornos mentales y las adicciones.
Actualmente, desarrollo mi labor clínica en la Unidad de Conductas Adictivas del Centro de Salud Mental de Lorca, en el ámbito público, y también formo parte del equipo de Inmentium, donde ejerzo como psiquiatra privado. En ambos espacios, trabajo con personas que atraviesan procesos complejos y vulnerables, muchas veces marcados por el estigma, el trauma o la soledad. Mi objetivo es construir junto a cada paciente un vínculo terapéutico sólido que permita restaurar la confianza, la dignidad y la esperanza.
Me siento especialmente comprometido con un enfoque integrador, donde la Psicoterapia, la Farmacología y el trabajo en equipo se articulen de forma coherente y personalizada. A lo largo de mi experiencia he aprendido que cada historia necesita su propio ritmo, su lenguaje, su manera de sanar.
Por eso, valoro el trabajo interdisciplinar y colaborativo, donde las diferentes miradas se enriquecen mutuamente para ofrecer una atención más completa y humana.
En paralelo, mantengo un interés activo por la dimensión Legal y Forense de la Psiquiatría, convencido de que el ejercicio clínico debe también atender a los derechos y a las particularidades sociales y jurídicas de quienes atendemos. Acompañar, tratar y defender: son tres verbos que definen la ética con la que entiendo la profesión.
En definitiva, ejerzo la Psiquiatría como un oficio de cuidado, reflexión y responsabilidad, donde el conocimiento técnico se pone al servicio de una escucha profunda y transformadora.